El abrazo del oso

Sin Bruera pero pegado al gobernador. Así se mostró el ex presidente en su visita a la ciudad. Y aceptó que el país atraviesa una seria crisis que afecta "sobre todo a la provincia de Buenos Aires". Las movidas cuasiextorsivas y el peligroso juego de Kirchner en territorio bonaerense
Pocas veces se lo vio a Néstor Kirchner tan dispuesto a hablar con la prensa como ayer. La convocatoria a los medios de comunicación en La Plata -por primera vez de visita después de las elecciones de junio que lo alejaron de Pablo Bruera- se concretó en el Centro Vasko de La Plata (14 y 58), y contó con la presencia de Daniel Scioli, que llegó sobre el final del encuentro; justo a tiempo para abrazarse con el ex presidente e intentar diluir los rumores de cortocircuitos entre ambos dirigentes.

Lo que no se pudo desmentir fue la clara injerencia que está teniendo el santacruceño en la gestión bonaerense, donde su espíritu revanchista hizo que se le pidiera la renuncia a un ministro con buen díalogo con el campo. A su vez, esa operación política fue acompañada por la exigencia cuasiexortorsiva del ex presidente -que sigue siendo el poder en las sombras- de cortar el flujo de fondos a la Provincia, lo que pondría en riesgo el pago de sueldos a estatales y maestros, si el mandatario provincial sacaba los pies del plato.

Fue un verdadero abrazo de oso, el que le dio Kirchner a Scioli. Como si fuera poco, el ex presidente se refirió además a las finanzas de la Provincia de una manera poco habitual: admitiendo que es una de las más perjudicadas por la crisis, internacional, y también por la que azota al país. "Administrarla es dificil" dijo. Fue todo un mensaje, que fue interpretado por muchos como una advertencia indirecta a los díscolos del gobierno bonaerense, acerca del impacto que se podría generar en caso de que no llegue el financiamiento necesario que requiere la administración bonaerense para seguir funcionando, en un contexto de recesión.

Kirchner asumió que "el país pasó de crecer un 8% a un 1%, sin dudas eso ha resentido la recaudación". Sobre el cierre, al momento de posar para el retrato final junto con Scioli y Balestrini, el patagónico chicaneó: "De nosotros tres soy el único que va a asumir en diciembre". Nadie se atrevió a responderle, pese a que las candidaturas testimoniales fueron un engendro creado en la soledad de la Quinta de Olivos.

Notoria ausencia

La ausencia más comentada en el acto fue la del intendente platense, Pablo Bruera. ¿Por qué no vino? ¿Se juntaría con él? ¿Aún apoya su gestión? Todas las preguntas tuvieron la respuesta de rigor. "Yo no miro la lista de invitados. La Presidenta y yo apoyamos a todos los intendentes. Si me invita Bruera, mañana voy con todo gusto", dijo el ex presidente, mostrando una mueca de sonrisa.

La ausencia del jefe comunal se sumó a la de una larga lista de funcionarios, concejales y legisladores que fueron oficialistas hasta el 28-J. Estos faltazos pusieron de manifiesto que la figura del ex presidente es un verdadero yunque.

No son pocos los caciques justicialistas que ya se están preparando para el poskirchnerismo, como es el caso de el ex presidente Eduardo Duhalde que está manteniendo permanentes contactos con dirigentes de otros sectores políticos, especialmente radicales o filoradicales, para armar una suerte de pacto de la Moncloa argentino. Es decir, un acuerdo pluripartidario que permita mantener la gobernabilidad en un país afectado por una una dura crisis económica, social y política.

Pero en el amplio espacio no kirchnerista, por el momento, no surge una figura descollante que permita aglutinar voluntades y ser una garantía de éxito en 2011. De ahí la posibilidad de que Kirchner pueda volver a asomarse en la Provincia, sin hacer ningún tipo de autocrítica y llevando a su máxima expresión el revanchismo político por la dura derrota sufrida en el 28-J.

El monopolio

"No le tengo miedo al monopolio", advirtió en otro pasaje de la conferencia, en referencia a su pelea con un holding mediático. "Jamás le he preguntado a la señora de Noble, a Magnetto o Rendo qué hacen con sus recursos y su dinero", respondió a la consulta del corresponsal de dicho medio, que indagaba por el sideral incremento en su patrimonio en los últimos seis años.

Asimismo, Kirchner remarcó que "el actual escenario político debe apuntar a respaldar a quienes gobiernan hasta 2011", y añadió que todos tienen "legítimas aspiraciones, pero no es momento de hablar de candidaturas".

Acompañando al ex presidente, desembarcaron además de Scioli y Ballestrini, el ministro de Justicia y ex intendente Julio Alak, el titular de la Side, Héctor Izcazuriaga; el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero Bibiloni; el denunciado viceministro de Desarrollo Social, Carlos Castagneto, que se hizo famoso por repartir electromésticos a cambio de votos, el senador y ex polifuncionario Eric Calcagno; el piquetero y ex miembro de la agrupación extremista Quebracho, Emilio Pérsico, y Carlos Kunkel, entre otros personajes de la política provincial y nacional.

Casi todos ellos son representantes del kirchnerismo ortodoxo en su máxima expresión. La famosa transversalidad ya es cosa del pasado.

El dato

No aclarar, que oscurece

Luego de haber presionado a Daniel Scioli con que introduzca cambios en el gabinete bonaerense, amenazando con cortar el envío de fondos a la Provincia, el ex presidente tuvo que salir a negar que impulse la renuncia de Daniel Scioli a la administración, como había surgido de versiones periodísticas.

Enfatizó: "Yo le pedí expresamente, al otro día de las elecciones, que debía -y lo va a hacer- llevar la gobernación adelante, que es la tarea fundamental en esta etapa".

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