Aborígenes wichí exigen la presencia de altos funcionarios del Gobierno provincial para negociar el fin del conflicto.

Corte casi total de la ruta nacional Nº 81: Un problema que necesita mediación, como en el corte del año pasado en Formosa capital
La interrupción del paso del tránsito, en dos tramos, por la ruta nacional 81 a la altura de las localidades de Las Lomitas y Laguna Yema, no se modificó mucho en las últimas 24 horas, ya que persiste la medida de fuerza de grupos de aborígenes pertenecientes a la etnia wichí.

La única novedad que se registró en estos días, fue el levantamiento del corte ubicado en inmediaciones de Los Chiriguanos, aunque era el piquete que menor cantidad de personas agrupaba, mientras que los más fuertes son los de las mencionadas localidades.

Informes oficiales señalan que en los momentos pico, el corte de ruta aglutina alrededor de 350 personas sobre y a la vera de la ruta nacional en la zona de Las Lomitas, mientras que en Laguna Yema este número se reduce a medio centenar de indígenas.

La modalidad de corte no ha variado, ya que persiste el bloqueo de la traza por espacio de seis horas para habilitar el paso sólo media hora, que ante un reducido tráfico por el conflicto, alcanza para despejar las largas filas de automóviles y camiones que intentan seguir rumbo.

Sin bien no se han producido incidentes, el enojo de los usuarios de la ruta es evidente y se manifiesta por momentos, aunque la vigilancia de efectivos de Gendarmería aporta a que los entredichos no pasen a mayores.

Comparaciones

A fines del año pasado, un accidente vial sobre la ruta nacional e internacional Nº 11 a la altura del barrio aborigen Namqom, donde un vehículo atropelló y mató a un peatón que resultó ser un integrante de esa comunidad de originarios, derivó en un repentino y masivo corte de ruta que se extendió por dos días, ante el reclamo de los miembros de esa comunidad para la instalación de reductores de velocidad sobre la mencionada ruta a fin de evitar futuros accidentes que involucren a miembros de ese barrio aborigen que se encuentra en los límites del ejido urbano capitalino, a la vera de ese camino nacional.

La ausencia de autoridades del gobierno en el corte de ruta para buscar el diálogo con los manifestantes extendió el corte por el plazo de tres días, tras lo cual el mismo intendente capitalino Fernando de Vido se comprometió con la comunidad a ejecutar las obras viales necesarias para dar una mayor seguridad a los habitantes del barrio, que a diario deben transitar por la ruta 11.

Con la promesa oficial hecha, los aborígenes de Namqom levantaron el corte de ruta y todo retornó a la normalidad, aunque sentó un precedente que hoy estaría siendo tomado por los aborígenes wichí de Las Lomitas y Laguna Yema, que recordando aquel episodio de diciembre de 2008 donde el piquete consiguió sus objetivos.

Los aborígenes estarían viendo al corte de ruta como el camino útil a sus intereses para obtener respuestas del gobierno, el cual se muestra reacio a negociar bajo presión, y con el temor fundado de que posibles concesiones fuesen el día de mañana el origen de piquetes por diversos reclamos sociales, sectoriales o comunitarios.

Así las cosas, y en el ánimo de evitar confrontaciones, el diálogo directo de funcionarios del área en cuestión hoy en día, esto es vivienda y planificación, podría ayudar a zanjar el conflicto que amenaza con alterar la paz social en esos pueblos del interior.

Martín Muracciole del IPV, sería quien podría negociar alguna salida del actual reclamo sin que esto implique concesiones ante la presión, sino la búsqueda del consenso a partir del diálogo para llegar a un punto medio entre lo que se demanda y lo que se puede concretar en base a los recursos, posibilidades y financiamiento con que se cuenta para infraestructura de tales características.

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