Abogados ambientalistas piden ahora que se suspenda la venta de glifosato

Ante las conclusiones de un informe del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet, que confirmó que el glifosato no es inocuo y que produce una serie de malformaciones celulares, la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas inició una acción de amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, invocando su competencia originaria, y solicitó una serie de medidas en protección del ambiente y la salud de la población.
La entidad solicitó que se ordene al Poder Ejecutivo Nacional que en un plazo no mayor a 180 días se expida definitivamente la comisión creada por decreto nacional 21/2009 en enero de este año (esa comisión debería investigar la problemática, pero hasta la fecha no tuvo avances concretos) y que en el transcurso de la investigación "como medida cautelar innovativa, se ordene la suspensión de la comercialización, venta y aplicación del glifosato y del endosulfan en todo el territorio nacional para cualquier tipo de sembradío". También exigieron que el Ministerio de Salud de la Nación investigue "los daños causados por el glifosato en todo el territorio argentino".

El estudio. El estudio del Conicet, realizado sobre embriones anfibios, arrojó como resultado que este agrotóxico básico para la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en la agricultura. El estudio es el primero en su tipo que refuta la supuesta inocuidad del herbicida, bandera que enarbolan las comercializadoras del producto y algunos funcionarios de diferentes gobiernos provinciales, incluso en Santa Fe.

Los demandados por la asociación de abogados son el Poder Ejecutivo Nacional y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. A la empresa Monsanto, principal vendedora del herbicida en base a glifosato (Roundup), se la cita como "tercera interesada" por ser la que monopoliza la comercialización de dicha sustancia química.

Viejo reclamo. Desde hace más de diez años las comunidades indígenas, movimientos campesinos y organizaciones ambientalistas denuncian los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Estas quejas han tenido detractores tanto de productores como de comercializadores e incluso en ámbitos gubernamentales.

El argumento recurrente es la ausencia de "estudios serios" que demuestren los efectos negativos del herbicida. Por ejemplo, el secretario de Medio Ambiente de la provincia, César Mackler, dijo en un programa radial rosarino que los productos tóxicos —en especial los formulados con glifosato— "se degradan rápidamente", y que "el modelo que asocia soja y glifosato levantó al país". La afirmación provocó la reacción de diversas organizaciones como el Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat).

"Altamente tóxico".El glifosato es "altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones" indicó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina).

El organismo afirmó que "con dosis hasta 1.500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras se comprobaron trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. Concentraciones ínfimas respecto de las usadas en agricultura son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario", subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar su uso e investigar sus consecuencias en el largo plazo.

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