Abierto las 24 horas.

El Virrey estuvo a pleno en su primera semana. Llegó temprano y se fue tarde todos los días, mucho mail, reuniones y muy buen humor...
Y cómo es la nueva vida de Carlos Bianchi? ¿Qué es eso de manager? ¿Qué hace? ¿Durante cuántas horas? ¿Va al club? ¿Cómo se maneja? ¿Dónde quedaron los cortos que mostraban las rodillas chuecas y la gorra que alguna vez promocionó su página de Internet?

Después de la primera semana activa de trabajo se puede empezar a pintar el perfil del nuevo Virrey. Y, a primera vista, hay que decir que cambió el vestuario por una oficina normalita en Casa Amarilla, que en lugar de shorts siempre aparece con pantalones de vestir y camisa de las buenas, que por ahora habla más con empresarios que con los jugadores... Pero, también, que hay algo que no cambió en lo más mínimo: la voracidad por el éxito. Una anécdota que le contó a Olé uno de los empresarios que vio seguido esta semana lo define de manera cabal: "Yo pensé que me iba a encontrar con un tipo distante, por ahí soberbio, pero nada que ver. Fue muy amable siempre, se notó que estaba al tanto de todo, que conoce mucho de esto y me dio los pro y los contra de la operación... Y al final me dijo: '¿Sabés lo que pasa? No quiero desarmar mucho el plantel, porque yo quiero ganar todo este semestre'". Hay cosas que no cambian...

Por lo pronto, en estos primeros días de actividad, que los dedicó a empaparse sobre la situación de cada jugador, contratos y demás, Bianchi no perdió el tiempo. Si no arrancó el día con reuniones en el bar del museo Malba, a un par de cuadras de su casa, apareció bien temprano por el club. Como en los viejos tiempos, cuando abría el vestuario, todos los días fue el primero en llegar a las oficinas de fútbol y, también como en los viejos tiempos, siempre tuvo una broma de las suyas para los que llegaban más tarde. Ese muy buen humor que mostró estos primeros días, siempre lúcido para acompañar la charla con una anécdota o para no dar el brazo a torcer en ninguna discusión de lo que sea, también pinta su incipiente comienzo en la nueva tarea. Cada uno de los consultados por Olé, de hecho, puso el buen humor entre los adjetivos elegidos para describir su semblante. ¿Otros? Hiperactivo, cómodo, feliz... Tan feliz que aquellos que abrigaban alguna esperanza de verlo otra vez con el buzo de DT, por más que el DT no murió, ya las están guardando nuevamente. Un dato: en principio ni siquiera viajará con el plantel a Tandil para la pretemporada. A lo sumo, si es necesario, compartirá algunos días más adelante.

Bianchi, que arranca temprano el día, también es uno de los últimos en irse de Casa Amarilla. Esta semana el horario promedio de salida fue las 9 de la noche. Claro que en el medio siempre se tomó sus breaks al mediodía. Y varias veces regresó con otra camisa. Eso sí, por ahora, no pintó la corbata.

Pero, claro, la imagen no es todo. Y, a la hora de la negociación, Bianchi anda a full con el mail y con el teléfono. Hablando aquí y allá, por jugadores, giras o partidos amistosos. Full time. Y abierto las 24 horas...

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