Abella: “Estamos en deuda con la calidad institucional y lo social”

Fue el primer intendente de la ciudad tras la dictadura militar. A un cuarto de siglo de ese hecho, habla de los déficits del sistema. Le pide a Cristina respeto por el otro y dice que a Jure hay que darle tiempo.
Con apenas 39 años, Miguel Ángel Abella se convirtió en el primer intendente de Río Cuarto desde el regreso de la democracia hace hoy 25 años. En diálogo con PUNTAL, el ex jefe comunal durante los períodos 1983-1987 y 1987-1991 habló de los logros del sistema pero también de sus deudas. “La democracia está en deuda con la calidad institucional y la distribución de la riqueza”, dijo. Además opinó acerca del primer año de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y sobre la gestión del intendente Juan Jure.

-¿Cómo fue el día de su primera asunción como intendente?

-Me sentía cargado de responsabilidades, porque sabíamos que se daba un tránsito desde un gobierno de facto a un gobierno democrático. De modo que teníamos que trabajar para construir una sociedad democrática. Nuestra primera tarea era buscar la unión con todos los sectores, sin distinción de pertenencias políticas, sociales y económicas.

-¿Y se logró ese objetivo?

-Ya en la campaña electoral, con los distintos partidos políticos, tuvimos muy buena relación, inclusive con los sectores sociales. Todos éramos conscientes de que no se debía repetir aquella vieja historia de que cuando gobernaba un partido, el otro lo destruía y con lo cual se hacía imposible la continuidad democrática. Habíamos aprendido la lección y sabíamos que había que construir la unidad en la diversidad.

-Su principal rival fue el peronista Esteban Miguel Llamosas.

-Efectivamente. Además, un amigo personal de muchos años. Tuvimos una campaña electoral con un gran respeto. Para nada fue agresiva. Todos sabíamos que teníamos que construir una democracia distinta a lo que había sido en la Argentina. (Juan) Perón y (Ricardo) Balbín habían dado con su abrazo histórico de Gaspar Campos el punto de partida. Ni Perón dejó de ser peronista ni Balbín dejó de ser radical.

-¿Se temía que volvieran los golpes de Estado?

-No nos olvidemos que hubo varios pronunciamientos militares que nos daban alguna intranquilidad. Pero en definitiva teníamos fe en la continuidad del sistema democrático. En ese momento se estableció un modelo de ciudad con desarrollo en todos los ámbitos y equilibrio económico-financiero. En aquellos años se hizo carne la idea de coordinar los servicios del Hospital Central con los del Centro de Salud y los dispensarios, colaboramos con el Paicor, el Plan Alimentario Nacional y el Plan Nacional de Alfabetización, se terminaron los desagües pluviales, se hicieron 400 mil metros de redes de gas natural, agua, cloacas y alumbrado público y, a través del Banco Hipotecario Nacional y del IPV, se llegaron a hacer 3.700 soluciones habitacionales.

-¿Y hoy cómo está la democracia?

-Si bien se logró el recambio institucional, la política de buena vecindad con los hermanos chilenos y la integración económica por intermedio del Mercosur, la democracia tiene sus deudas. Entre ellas, mejorar la calidad institucional con una auténtica división de poderes, promover una equitativa distribución de la riqueza, dado que no podemos concebir un país con crecimiento económico y con decrecimiento en el progreso social, y descentralizar el poder que se encuentra concentrado en el Gobierno nacional en favor de los municipios.

-La Iglesia marca también como deuda de la democracia la reconciliación entre los argentinos. ¿Coincide con esto?

-Por eso hablaba de construir la democracia entre todos los sectores. Eso implica reconciliación. No podemos edificar un país sin respetarnos. Creo que las agresiones deben ceder paso a la comprensión.

-¿Cómo ha visto el primer año de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?

-Creo que no ha cumplido con las premisas básicas que acabamos de decir que son las deudas que todavía la democracia tiene con la sociedad argentina. Por ejemplo, el respeto por el otro. Para construir la democracia no basta con ganar una elección. Hay que construir con los consensos. Con todo el respeto que me merece, Cristina tiene esta deuda. Convocar a todos los sectores de la ciudadanía. Una oportunidad es la celebración del bicentenario del país.

-¿Cómo está hoy el radicalismo? ¿Cree que (Julio) Cobos puede ser el nuevo referente del centenario partido?

-Cobos se fue del radicalismo a la concertación plural. De modo que hoy no sería posible. Habrá que esperar en el futuro. Si no hacemos la unidad hacia dentro del partido es muy difícil que la hagamos hacia afuera.

-¿Cómo ve la alianza que se está tejiendo entre la UCR, Elisa Carrió y el socialismo?

-Lo dije en varias oportunidades. La UCR se debe una reorganización interna para recobrar el crédito que perdió frente a la sociedad. Después de ello sí me parece que sería propio hablar de alianzas. Si no estaríamos pensando más en una sumatoria de votos que en una alternativa para mejorar la calidad política.

-¿Qué opina de la gestión del intendente Juan Jure?

-Siempre hay que dar un tiempo al que comienza. Por eso, tenemos que ser benévolos en esperar que sus criterios afloren públicamente para que podamos tener una idea sobre el particular. Le ha tocado asumir en una situación muy difícil y está tomando medidas. Es un hombre joven y con ganas de luchar.

-¿Le gustaría volver a la política? ¿Ser por ejemplo candidato a diputado en el 2009?

-Yo nunca me fui de la política. Ahora estoy en el llano. La política no solamente se hace gobernando sino también no gobernando. Es una vocación. Sin embargo, no estoy pensando en ser candidato a diputado.

Hoy

10.00 horas. Acto oficial en el Salón Blanco del Palacio Municipal.

12.00 horas. Sesión especial en el Concejo Deliberante.

Mañana

20.30 horas. Acto recordatorio en la Casa Radical.

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