Abbas pidió más compromiso de Europa

Abbas dijo a los europarlamentarios que esperaba un cambio de dirección en la política hacia Medio Oriente. Aseguró que la puerta “estaba abierta” para la formación de un gobierno con Hamas. Pero el poder del dirigente se redujo tras la ofensiva en Gaza.

Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, encarna un interrogante. ¿Hombre de la escena internacional pero sombra política en el seno de la población palestina? Ayer, Abbas concluyó en Francia la primera etapa de su gira por Europa con un discurso pronunciado durante una sesión solemne del Parlamento Europeo en donde defendió la unidad de todos los palestinos frente a Israel, pidió a la Unión Europea que se comprometiera con más fuerza en la búsqueda de la paz y prometió que haría todo lo que está a su alcance para que se abriera una investigación contra Israel por crímenes de guerra.

El dirigente palestino describió ante los europarlamentarios los sufrimientos de la población de Gaza durante los 22 días de bombardeos israelíes y pidió a Europa un cambio de dirección en su política hacia Medio Oriente. Abbas también manifestó su esperanza de que la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca y el nombramiento del nuevo emisario norteamericano para Medio Oriente cambien el contexto actual. “Obama y el nombramiento de George Mitchell para cubrir los problemas de la región nos alientan”, aseguró. El aspecto más sobresaliente de su intervención fue la mención explícita a la necesidad de la unión palestina y a su compromiso con ella. “Cuando lleguemos a un gobierno de unidad nacional, podremos empezar hablar de paz. Es la división interna lo que entorpece el proceso de paz”, dijo Abbas en la Eurocámara.

Abbas también agregó que la puerta “estaba siempre abierta” para la formación de un gobierno de unión nacional con Hamas, pero se preguntó si acaso “Hamas es capaz de respetar un período de calma, esté o no en el gobierno”. El mandatario interpeló asimismo a Israel por su responsabilidad en “lo que sucede en Gaza” y denunció la violación del derecho internacional por parte del gobierno israelí: “Israel tiene que abrir los pasos fronterizos de Gaza y poner fin al bloqueo. Es el paso primero y fundamental para restaurar la normalidad en la Franja”. La Autoridad Palestina calcula que el programa de reconstrucción de Gaza se eleva a 600 millones de dólares. Ese monto, proveniente en su totalidad de donantes extranjeros, cubrirá los gastos de reconstrucción de las casas destruidas durante la ofensiva militar israelí. Autoridades palestinas y ONG internacionales estiman que unos 90.000 palestinos se quedaron sin techo. En este contexto, Mahmud Abbas recalcó que “quienes cometieron crímenes de guerra deben rendir cuentas por ellos para que esos crímenes no se reproduzcan”.

El martes pasado la Autoridad Palestina reconoció la competencia de la Corte Penal Internacional, CPI, con sede en La Haya –está a cargo del juez argentino Luis Moreno Ocampo– para que asuma la dirección de una investigación sobre los crímenes de guerra. Sin embargo, en el estado actual, es poco probable que la CPI tome a su cargo el procedimiento ya que la intervención de esta Corte sólo puede ser solicitada por los Estados o por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La gira de Abbas por el continente europeo tiene tres metas: la búsqueda de fondos para la reconstrucción de Gaza, apoyos para la estabilización del alto el fuego entre Hamas e Israel y sustentos a fin de completar la cifra imposible, es decir, la formación de un gobierno de unidad nacional que incluya a Hamas. Esta probabilidad es la más difícil ya que a la división ya existente entre Hamas y la Autoridad Palestina se le sumó la ofensiva israelí en la Franja de Gaza que hizo de Mahmud Abbas una víctima colateral de ese conflicto. El movimiento radical palestino Hamas consideró que la ofensiva concluyó con una victoria para él y quiere hacer de esa autovictoria un argumento para transformar la Autoridad Palestina. La reconciliación entre los dos ejes choca así con dos obstáculos mayores: la divergencia en torno de las metas entre Hamas y la Autoridad Palestina y la creciente rivalidad entre los aliados regionales de uno u otro campo. Por un lado Siria e Irán, que apoyan a Hamas, y por el otro Arabia Saudita y Egipto, que apoyan a la Autoridad Palestina y son, a su vez, aliados de Estados Unidos. A este sexteto se la agrega Qatar, el riquísimo emirato del Golfo en donde hay una base norteamericana y una oficina de intereses israelíes. Pero Qatar también cuenta con un instrumento poderoso como el canal árabe Al Jazeera al que los responsables de la Autoridad Palestina acusan de servir a los intereses de Hamas. Fue precisamente de Doha de donde el número dos de Hamas, Khaled Mechaal, anunció su intención de formar junto a otros grupos palestinos radicales una organización para suplantar al eje histórico del movimiento de liberación palestina, la OLP, dirigida también por Mahmud Abbas y reconocida por la comunidad internacional como “el único representante legítimo del pueblo palestino”. El enredo entre los aliados regionales, las luchas de influencia y la incitación de muchos de ellos –Irán y Siria– a que Hamas suplante a la OLP han hecho de Abbas un dirigente de poderes e influencias estrechas.

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