Abbas convocó a Hamas a un gobierno de unidad

Abbas convocó a Hamas a un gobierno de unidad
El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, convocó ayer al movimiento islamista Hamas a formar un gobierno de unidad nacional para superar la división entre los palestinos. “Lo que necesitamos ahora es un gobierno de unidad nacional que se encargue de organizar elecciones legislativas y presidenciales en Cisjordania y la Franja de Gaza”, declaró Abbas.
La propuesta se lanzó desde Kuwait, donde la Liga Arabe celebró una reunión a fin de evaluar la situación en el enclave palestino tras 23 días de ofensiva israelí. Además, Arabia Saudita y Kuwait prometieron ayuda financiera para la reconstrucción de Gaza.

Un día después del alto el fuego unilateral decretado por Israel y Hamas, Abbas tendió una mano a los islamistas. “La unidad es necesaria para levantar el bloqueo, abrir los pasos fronterizos y encarar la reconstrucción de Gaza”, señaló el mandatario. En su discurso, enfatizó la urgencia de lograr una reconciliación entre los palestinos que permita convocar a nuevas elecciones generales en todos los territorios y así encaminar las negociaciones que permitan retomar un proceso de paz. “Llamo a todas las facciones palestinas a reunirse inmediatamente en Egipto para dirimir las diferencias. Hay que alcanzar un acuerdo”, sentenció el líder. Para reconstruir Gaza, el dinero de los Estados petroleros del Golfo Pérsico ya apareció. “Una gota de sangre palestina es más preciada que todos los tesoros del mundo”, explicó el monarca saudita, Abdalah bin Abdelaziz. En consecuencia, el régimen de Riad anunció que donará 1000 millones de dólares y Kuwait, otros 500 millones. La AP calculó que sólo para reparar los daños causados por las bombas israelíes, se necesitarán 2000 millones. Por ello, se espera que el resto del mundo árabe aporte la diferencia.

Pero la unidad se terminó ahí. El mundo árabe, con divisiones internas que no hicieron más que agudizarse con la ofensiva israelí sobre Gaza, mostró una vez más sus fracturas. Egipto y Arabia Saudita cargaron contra Irán y Siria. “Lamento que ciertos países hayan explotado la tragedia de Gaza para infiltrar en el mundo árabe fuerzas extranjeras que aspiran a imponer su hegemonía y extender su influencia”, dijo Hosni Mubarak, en lo que se interpretó como una clara referencia a los regímenes de Damasco y Teherán. “Debemos superar las divergencias políticas árabes que condujeron a divisiones aprovechadas por aquellos que quieren realizar sus propósitos regionales”, advirtió, a su vez, el rey saudita. En la vereda de enfrente, Siria, ferviente defensor de Hamas, no tardó en reaccionar. “Insto a todos los aquí presentes no sólo a dar un apoyo claro e inequívoco a la resistencia palestina sino a romper relaciones diplomáticas, con Israel y declarar a este Estado un ente terrorista”, desafío Bashar Al Assad, presidente sirio, en alusión a Egipto y Jordania.

Sobre el final, los sauditas intentaron conciliar. “Anuncio el fin de las discordias entre todos los hermanos árabes, sin excepción”, dijo el rey de ese país.

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