"Van a ir abandonando ese espacio".

"Muchos peronistas van a ir abandonando ese espacio." El pronóstico que realizó ayer el gobernador Daniel Scioli sobre un inminente desprendimiento de dirigentes justicialistas del proyecto de Francisco de Narváez y Mauricio Macri alimentó las versiones sobre un acuerdo post 28 de junio entre las dos facciones del peronismo bonaerense: la gran mayoría, que permaneció junto a Néstor Kirchner y Scioli, y el sector minoritario, conformado por el llamado peronismo disidente, que hoy forma parte de Unión-PRO.
"Muchos peronistas están muy incómodos en ese espacio pero se han tenido que sumar allá por una razón u otra, pero después de la elección van a estar en este espacio, que es amplio", aseguró Scioli. La primera señal que pareció confirmar el pronóstico del gobernador fue la publicitada reunión que el diputado provincial Osvaldo Mércuri, del peronismo disidente de Lomas de Zamora, mantuvo con el jefe de Gabinete de la gobernación, Alberto Pérez, el jueves pasado en La Plata.

"El peronismo tiene un espíritu frentista y basa su acción en el trabajo, en la justicia social. En la medida en que ellos vean los proyectos contradictorios, van a ir abandonando ese espacio y se van a ir sumando", dijo Scioli en referencia a los dirigentes del peronismo que hoy forman parte de Unión-PRO. "En el fondo, están de acuerdo con que el Estado se haya hecho cargo de Aerolíneas, que se estén llevando adelante obras con Aguas Argentinas", agregó. El pronóstico de Scioli motivó una rápida respuesta del propio De Narváez, quien buscó despejar el fantasma de un acuerdo post-28 de junio. "Con el kirchnerismo no vamos ni a la vuelta de la esquina", aseguró (ver nota aparte).

Mércuri es un ejemplo paradigmático de los peronistas que dicen estar descontentos con el rumbo que va adquiriendo la coalición de De Narváez. Diputado provincial con mandato próximo a cumplirse, Mércuri fue vetado para integrar las listas por consejo del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Esa decisión lo dejará afuera de la Legislatura. Mércuri llegó a ser titular de la Cámara de Diputados bonaerense. La relación de De Narváez con el duhaldismo se agrietó aún más luego de que el Colorado excluyera a otros dos referentes duhaldistas: Carlos Brown, que se alejó de común acuerdo con Eduardo Duhalde, y Jorge Sarghini, que rechazó un lugar muy atrás en la lista. Mércuri, Brown y Sarghini formaban parte del espacio que llegó a Unión-PRO de la mano de Felipe Solá, quien finalmente terminó por desistir de incluirlos en la boleta.

Duhalde desapareció de la campaña de De Narváez luego de que el empresario-candidato decidiera "desperonizar" sus spots y actos, de los que alejó a Solá. Existe un creciente malhumor de los duhaldistas de la zona sur. Algunos llegaron a hacer protestas frente al bunker de De Narváez en Las Cañitas. Así las cosas, Mércuri fue el jueves a la tarde a la gobernación. Allí estuvo reunido con Isidoro Laso, un asesor del jefe de Gabinete de Daniel Scioli, Alberto Pérez, y luego con el propio Pérez. El encuentro duró unos 40 minutos. En La Plata señalaron que se trató de un encuentro "de camaradería", que en el que no hubo ningún acuerdo, pero se conversó sobre diversas leyes.

Scioli busca asegurarse las mayorías en la Legislatura antes y después del recambio de diciembre. Según dijeron en el oficialismo, también se "habló del futuro". "Mércuri no se fue del partido", recordó un dirigente del PJ bonaerense. "Se fueron a buscar un lugar en Unión-PRO y se dieron cuenta que de ser la oposición al kirchnerismo termina siendo oficialismo macrista y antiperonista. Les bajaron las listas, escondieron al peronismo", enumeraban los traspiés internos del peronismo disidente.

"Desmiento cualquier acuerdo o desacuerdo. Fue una simple charla informal", aseguró Mércuri a Página/12. "Fui a visitar a Isidoro Laso, que es amigo mío y fue vicepresidente de la Cámara. Hoy es asesor de Alberto Pérez. Estaba inclusive con los nietos. Cuando me iba, él tiene un despacho al lado de Pérez. Lo veo a Pérez y me invita a pasar. ‘Che, ¿cómo la ven?’", me pregunta. "Creo que vamos a ganar", le dije yo sobre el espacio al que pertenezco, a pesar de que no estoy en la lista. ‘Vamos a ganar nosotros’", me dijo él. Y nada más. Esto lo hice a la luz del día y la Casa de Gobierno estaba llena de periodistas", relató el dirigente.

"Si existiera otra cosa, uno lo hace en casa de alguno y nadie se entera. No soy un improvisado. Y tampoco es una señal de que tenga algún resentimiento", sostuvo.

–¿Me va a decir que usted no sabía las repercusiones que podía tener ese encuentro antes de las elecciones? –preguntó Página/12.

–Sí, sí, yo sabía. No soy inocente. Pero debemos terminar con esto de que no podemos hablarnos entre opositores. Yo estoy en la vereda de enfrente y estoy en desacuerdo con las candidaturas testimoniales pero esto no me impide que me tome un café. Nadie me puede prohibir que yo vaya a hablar. ¿Cómo no le voy a dar la mano a Pérez, si lo conozco absolutamente bien?

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