7750 millones para el Club

7750 millones para el Club
Un informe del Ministerio de Economía señala que entre capital e intereses vencidos, más punitorios, el total de la deuda en default con la institución llega a 7748 millones de dólares. Los acreedores reclaman más de 7900 millones.
El Gobierno reconoce una deuda total a reestructurar con el Club de París de 7748 millones de dólares. La cifra surge de un informe del Ministerio de Economía e incluye todos los ítem que formarán parte de la negociación con ese grupo de países acreedores: capital vencido, intereses vencidos, intereses compensatorios e intereses punitorios. Se trata de la última estimación que hizo la cartera de Amado Boudou, al 30 de junio pasado, a la que tuvo acceso Página/12. El monto de la deuda en default es el primer punto de debate con la institución, que maneja sus propias cifras. De todos modos, el dato que aparece en el paper del Palacio de Hacienda es mayor que el que publicó el Poder Ejecutivo el año pasado, cuando Cristina Fernández de Kirchner anunció que se saldarían los compromisos impagos de una sola vez con reservas del Banco Central. En aquel momento se dijo que eran 6706 millones de dólares, mientras que el Club de París pretendía 7900 millones.

Ahora, el informe del Ministerio de Economía sostiene que el "total a reestructurar" asciende a 7748 millones de dólares. Se llega a esa cifra sumando distintos componentes. El primero es el capital vencido, que se ubica en 4742 millones de dólares. El principal acreedor es Alemania, con 1489 millones, seguido de Japón, con 1340 millones. Funcionarios del Palacio de Hacienda y de la Cancillería ya tuvieron contactos informales con autoridades de esos países para avisarles de la decisión política de salir del default. También se avanzó con los gobiernos de Estados Unidos, Francia y Canadá.

El segundo ítem de la deuda a renegociar son los intereses vencidos, que alcanzan a 998 millones. Con ello, el total vencido trepa a 5740 millones. A esa cifra se le agregan otras dos. La primera corresponde a los intereses compensatorios, por 1564 millones, y la segunda a intereses punitorios, por 443 millones. Eso da el total de 7748 millones. Con esa cifra global, la distribución por países queda del siguiente modo: Alemania, con 2761 millones de dólares (35,6 por ciento del total). Después sigue Japón, con 1924 millones (24,8), y mucho más atrás aparecen Holanda con casi 660 millones (8,5), Italia con 504 millones (6,5), Estados Unidos con 488 millones (6,3), España con 433 millones (5,6), Suiza con 348 millones (4,5), Francia con 261 millones (3,4), Canadá con 176 millones (2,3), Inglaterra con 71 millones (0,9), Austria con 64 millones (0,8), Suecia con 15,4 millones (0,2) y otros países con cifras menores.

El default con el Club de París se remonta a fines de 2001, cuando el régimen de convertibilidad que había apoyado con tanto entusiasmo voló por los aires. El gobierno de Néstor Kirchner encaró primero una negociación con los bonistas privados, que se plasmó en el canje de títulos de 2005, aceptado por el 76 por ciento de los acreedores. Después de esa operación exitosa, tanto aquella administración como la actual manifestaron más de una vez su vocación de renegociar con el Club. Pero advirtieron que no aceptarían el requisito de llegar a un entendimiento previo con el FMI, como exige la institución. Ese obstáculo terminó bloqueando cualquier posibilidad de acuerdo, por lo cual el gobierno de Cristina terminó optando el año pasado por pagar toda la deuda con reservas. Esa posibilidad se frustró cuando estalló la crisis internacional y cambió el tablero financiero en el mundo.

Ahora el Gobierno intenta otra vez arreglar con el Club de París sin pasar por el Fondo. Amado Boudou recordó anteayer que existen antecedentes en ese sentido y mencionó el caso de Nigeria. De todos modos, esta vez el Gobierno está dispuesto a aceptar una revisión técnica de la economía por parte del organismo, lo que sería suficiente para obtener el "carnet" que exige el Club de París para empezar una negociación. El ministro de Economía remarcó que el intercambio con el FMI sería exclusivamente técnico y no se aceptarán recomendaciones de ningún tipo (ver aparte). También advirtió que al Club de París no se le pagará todo con reservas, como se intentó el año pasado, sino que se planteará una refinanciación a largo plazo.

El interés que persigue el Gobierno en este arreglo con los acreedores –lo mismo ocurre con la inminente reapertura del canje para los holdouts– es propiciar un escenario financiero relajado que permita una baja de las tasas de interés y un mayor acceso al crédito de empresas y particulares. Ese es uno de los caminos para lograr que la economía vuelva a crecer con fuerza. En el Gobierno dicen que esa receta ortodoxa se combina con otras acciones heterodoxas, como la regulación de las importaciones y las políticas activas en favor del consumo y la producción.

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