Más de 6.000 reclamaron protección contra el delito, sin incidentes

La movilización más grande de los últimos años superó las consignas, los referentes, los incidentes y hasta los descuidos, porque al final miles se quedaron frente al Palacio sin una sola custodia policial.
El intendente José Eseverri salió a la vereda pero se mantuvo con bajo perfil, junto a sus funcionarios. Cuando marcharon, la cola era tan larga que al dar una vuelta manzana se encontraban con los que venían. Un gigantesco grito que reclama protección y trabajo serio de los funcionarios encargados de proteger contra el delito, pero también del poder político local.

La marcha por la seguridad pública convocada para las 20:00 superó todas las expectativas y tomó la forma contundente de la más grande movilización de los últimos tiempos, con al menos 6.000 personas frente al Palacio Municipal, que se movieron por el centro, cantaron el Himno y luego se quedaron larguísimos minutos, como esperando más, frente al Municipio.

Una marea de gente pocas veces vistas en los noventa, parecida a las movilizaciones políticas de los ochenta, copó el centro de la Ciudad y se instaló en la plaza, en la esquina de San Martín y Rivadavia, pero sobre todo en las escalinatas del Palacio, de donde no se bajaron hasta cerca de las 22:00.

La convocatoria de la Multisectorial por la Seguridad fue más exitosa de lo que se esperaba y –con el resultado puesto, cuando es fácil hacer lecturas- queda en claro que la movida excede largamente la capacidad de movilización de quienes la convocaron: la gente se quedó en el lugar aún cuando los dirigentes de ese grupo se fueron.

Todo empezó a las 20:00, como estaba pautado.

A esa hora, decenas de personas empezaron a llegar desde los cuatro puntos de la Ciudad, la enorme mayoría con banderas y sin pancartas.

Se pararon, primero, en grupos en las cuatros esquinas, con mayor concentración en la plaza central y en el Palacio.

Pero a medida que se sumaron, a la Policía no le quedó más remedio que cortar la calle y dejar que la masa de manifestantes ocupara toda la esquina. En la plaza, en grupo central de la Multisectorial: Julián Abad, José Quintero y Miguel Arena, los más visibles. También algunos funcionarios municipales, muy serios.

En la esquina del Teatro, los autoconvocados del campo, con Julio Bucchiarelli al frente y Norma Urruty caminando en el sector.

En el Palacio Municipal, gente de a pie, muchos de ellos subidos a las escalinatas.

Con el Himno, el campo avanzó sobre la esquina del Palacio, y la Multisectorial se les sumó. Juntos, ambos sectores empezaron con el “que se vaya, que se vaya”, antes de abandonar el cantito para empezar con el Himno.

A esa altura, José Eseverri ya estaba al lado de la diputada provincial Alicia Tabarés al lado de la escalinata sobre San Martín, rodeado de sindicalistas y algunos policías de civil.

También saludó a algunas personas que fueron a su encuentro, como el joven apuñalado en Villa Aurora Mauro Acuña, pero siempre con un muy bajo perfil.

Nunca, en ningún momento, el Intendente se hizo visible en el primer plano que formaba un círculo en el cruce, y se mantuvo lejos del fragor y del griterío.

Ni bien el Himno terminó, empezó la parte que más llamó la atención en términos numéricos, porque marcó la convocatoria masiva.

La movilización comenzó a marchar por Rivadavia (en contramano) hacia Belgrano, de allí tomó a Vicente López, luego a Dorrego y cuando trató de volver por Rivadavia hacia el Teatro fue frenada por la Policía: todavía una larga cola de gente iba pasando por Carrefour, lo cual impedía al grueso volver al Teatro.

En esa visión el panorama era claro: no menos de 6.000 personas conformaron la mayor movilización que se recuerde en muchos años, producto del temor y del hartazgo ante una ola de robos y agresiones sin equiparación en mucho tiempo.

Una vez que el grueso de los manifestantes volvió a copar la esquina del Palacio (cuando el Intendente ya no estaba en el lugar), se cantó el Himno de nuevo y allí sí hubo algún cruce entre una persona que pidió a los ruralistas que bajaran una pancarta y el sector del campo, que no pasó a mayores.

Luego se retiraron, por Rivadavia, los referentes de la Multisectorial.

Pero fue entonces, a las 20:45, cuando se produjo la novedad de tono, de clima, ya no de cifras: sin los convocantes en el lugar la gente igual se quedó frente al Palacio.

No menos de 3.000 personas permanecieron por cuarenta minutos más, y a cada rato surgían gestos y consignas espontáneos, como silbidos o palmas rítmicas, o cantos como “Justicia, justicia…”, o alguno que rozaba al mandatario local.

Fue el gesto más claro de que la marcha no tuvo liderazgos sino, apenas, una fuerza de convocatoria muy difundida, y era por ello imposible de parar.

Recién a las 21:40, cuando alguien apagó la luz del Palacio, el grueso de la gente empezó a retirarse. En paz, como había llegado.

Comentá la nota