Hay 400.000 contagiados de gripe A.

En la semana posterior a los comicios, se dio el pico de personas infectadas, con 91.963 casos, según datos del Ministerio de Salud.
Más de 400.000 argentinos se contagiaron de gripe A. Son los pacientes atendidos en hospitales públicos y clínicas privadas de todo el país. Por lo menos 270 personas murieron por causa del virus H1N1 (83 sólo en Santa Fe), aunque hay más de 200 casos de fallecimientos que son analizados para confirmar la presencia de la gripe A.

Esa es la información notificada por los 24 distritos del país al Ministerio de Salud de la Nación. La cifra es, además, una fotografía de la situación nacional a mediados del mes pasado. No hay una actualización más cercana en el tiempo como consecuencia de la demora en los reportes de las Enfermedades Tipo Influenza (ETI).

A partir de esos datos oficiales, obtenidos por el Sistema de Vigilancia Nacional, se proyectó un pico histórico de casos de neumonía, que habrían superado los 11.000 afectados, atendidos solamente en la semana previa a las elecciones nacionales del 28 de junio pasado.

Los números confirman los temores de los infectólogos, que habían recomendado la suspensión de los comicios. En la semana posterior a la votación, que movilizó más de 20 millones de personas en una sola jornada, se dio el pico de pacientes en los hospitales, con 91.963 casos.

La entonces ministra de Salud, Graciela Ocaña, asegura que tampoco sus consejos fueron escuchados por la Casa Rosada, según comentó en una nota que se publica hoy en el Suplemento Enfoques.

La cantidad de contagios supera también el promedio anual. Desde comienzos de este año hasta el 4 del mes pasado, se contabilizaron 602.083 casos de ETI, mientras que el promedio de los últimos cinco años para el mismo período era de 468.976 casos.

El virus H1N1 circula en la Argentina desde el 7 de mayo de este año, fecha en la que se confirmó la enfermedad en personas que habían regresado de un viaje a los Estados Unidos. Los contagios que se sucedieron, en especial en colegios, provocaron un fuerte cambio social en nuestro país.

La actividad escolar, que volverá a la normalidad mañana en la mayoría de los distritos, fue suspendida por dos semanas para sumar esos días a las vacaciones de invierno y frenar así la transmisión del virus. También se otorgaron licencias especiales en los trabajos y se recomendaron acciones de distanciamiento social, que derivaron en el cierre de teatros y disminución del público en los cines, restaurantes y shoppings.

Por otra parte, la Cámara Argentina de Mediana Empresa (CAME) estimó en $ 3000 millones las pérdidas vinculadas con las medidas generadas por la gripe A.

Las autoridades sanitarias sostienen que los cierres que provocaron la caída de ingresos en el comercio disminuyeron los contagios. Se apoyan en los informes recibidos en las guardias hospitalarias. Sin embargo, la gripe A circuló con fuerza antes de que la sociedad adoptara mayores medidas de protección.

El ministro de Salud, Juan Manzur, alertó el 2 de julio que 100.000 personas se habían enfermado por este virus. El funcionario, un día después de asumir, explicó que los estudios indicaban que más del 80 por ciento de los casos notificados como ETI correspondían a gripe A. El ministro tenía entonces datos de hasta la semana epidemiológica número 23, finalizada el 13 de junio. Desde ese día, fueron notificados otros 283.552 casos de ETI hasta la semana epidemiológica 27, la última relevada y que abarca hasta el 11 de julio.

La semana anterior a las elecciones, empezaron a aumentar los casos de ETI. Las 90.233 notificaciones casi duplicaron la cifra de 56.517 pacientes atendidos entre el 14 y el 20 de junio. En los siete días posteriores a los comicios, se mantuvo muy alto el nivel de contagios y de consultas en los hospitales, con los 91.963 registros citados.

Decisiones más fuertes

En esos días, se tomaron las decisiones más fuertes para provocar el distanciamiento social. Fueron suspendidas las clases y, en varios distritos, se prohibieron actividades comerciales en cines, en restaurantes y en shoppings. Las comunicaciones de ETI disminuyeron en los primeros días de julio, con 44.539 pacientes atendidos, aunque esa cifra podía incrementarse ya que varias provincias adeudaban datos. Córdoba, por ejemplo, debe la información de las últimas diez semanas.

Las muertes sospechosas de haber sido causadas por la gripe A son las de comienzos de julio. Por eso, se estima en despachos oficiales que en septiembre u octubre se conocerán mucho más casos mortales ocurridos en estos días. La tasa de mortalidad en el mundo es del 0,2 por ciento. Por la demora en comunicar los datos, en la Argentina ese porcentaje se sitúa hoy en un extraño 0,06 por ciento.

Los principales ministros de Salud argentinos están convencidos de que la gripe A no tiene, por ahora, la tasa de mortalidad elevada que se esperaba en los estudios previos. Aunque mantienen el alerta.

La Argentina encaró la pandemia que se desató en el mundo con un plan de contingencia aprobado a mediados de 2007. Ese informe estableció una estimación de personas que necesitarían ser internadas por influenza y las posibles muertes. Se apoyó en un modelo matemático presentado por el Centro de Control y Prevención de Emergencia (CDC, por su sigla en inglés) de los Estados Unidos y usó dos potenciales tasas de ataque. Con un 15% de la población afectada, se esperaban en la Argentina 69.000 internaciones y 13.215 muertes, mientras que con el 35% de los habitantes afectados las cifras subían a 136.104 y 30.834, respectivamente.

Sin embargo, apareció una particularidad inesperada en la gripe A que alteró ese esquema matemático: el cambio del grupo etario al que atacó la nueva influenza. La gripe A reemplazó a la estacionaria y eso evitó una superposición que hubiera realmente colapsado al sistema sanitario.

El riesgo anual

En 2007 se dieron los registros más importantes de muertes por ETI en varias décadas. Muchos funcionarios mencionaron públicamente que mueren en la Argentina 3600 personas cada año a causa de la gripe. Sin embargo, ese dato no existe en ningún registro oficial. Aquellos que saben de esas estadísticas afirman que se trató de una confusión derivada de viejas campañas de ventas de antigripales.

Es que, en realidad, más de 18.000 decesos fueron confirmados por el Ministerio de Salud de la Nación, a causa de ETI, en 2007.

En la provincia de Buenos Aires, fallecieron 6567 personas ese año, mientras que en la Capital superaron las 3800 muertes. Pero más del 80% de esos casos se dieron en personas mayores de 70 años. Y otro porcentaje importante fue en menores de un año. Dos grupos más desprotegidos naturalmente contra todo tipo de enfermedades.

La gripe A afecta ahora más a personas entre los 20 y los 50 años. Y eso habría dado un respiro en cantidades totales de muertes por tratarse de un grupo con mejores defensas físicas. Existe un convencimiento entre las autoridades sanitarias de que en la estadística final, que se conocerá sólo el próximo año, habrá menos muertes por ETI que en 2007. Pero el riesgo continúa elevado.

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