"En 2010 yo salgo y Adrián va preso".

"En 2010 yo salgo y Adrián va preso".
A dos años del crimen de Acro, Alan Schlenker rompe el silencio: cuenta cómo es su vida en la cárcel, insiste con su inocencia y tiene la idea fija de dirigir a River.
El 7/8/07, Gonzalo Acro salía con Gastón Matera del gimnasio ubicado en Cullen y Bauness, Villa Urquiza, donde entrenaba habitualmente. Afuera, los referentes del grupo Palermo de la barra de River lo esperaban para atacarlo. Eran las 23,12. Caminó apenas una cuadra y recibió un ataque mortal. Fueron dos balazos. Uno para bajarlo, otro para rematarlo. La investigación del juez Luis Rodríguez terminó por considerar a Ariel Luna, alias el Colo, como autor material del hecho, a Rubén Oveja Pintos, Pablo Cuca Girón y Sergio Pelado Piñeyro como coautores (los cuatro estaban en el lugar del crimen a la hora en que sucedió) y a Alan y William Schlenker y Maximiliano Pluto Lococo como instigadores. Hoy, a dos años del ataque y 610 días desde que está en prisión, Alan Schlenker está del otro lado de la línea. La nota es telefónica porque en su momento el juez Rodríguez y ahora el Servicio Penitenciario no permiten que se lo entreviste en el penal de Marcos Paz, donde está alojado. Desde allí, Alan Schlenker repite que es inocente, proyecta un futuro como dirigente de River y cuenta cómo es su vida en prisión.

-Se cumplen dos años del crimen de Acro. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

-Que llevo todo este tiempo preso injustamente, que hice de todo para que eso no pasara y que mi responsabilidad es cero por ciento. Habría que ver cuál es la de Adrián (por Rousseau) por liderar el ataque a los de Palermo en el playón del Monumental (6/5/07, tras un partido con Independiente) donde casi matan a dos de ellos y que generó la venganza. Y cuál es la responsabilidad de la dirigencia por la zona liberada que hubo aquel día.

-Pero la Justicia tiene un montón de indicios contra vos. Te seguías viendo con los de Palermo, se reunían seguido, fueron a buscar a los de Adrián a Don Torcuato tres días antes para pelearlos, hablaste con Oveja el día del hecho y estabas junto a tu hemano y Pluto que tienen llamadas con Pintos y Cuca en horarios cercanos al crimen.

-¿Y eso me inculpa? Todos hablábamos y nos veíamos todo el tiempo. Además, la Cámara ya dijo que ni las reuniones ni los llamados, si no se sabe de qué se habló, son pruebas. Por eso liberaron a nueve personas. Pero a mí me tienen preso por las dudas. Acá excarcelaron a gente que está probado que estuvo en el lugar del hecho y yo sigo adentro por indicios que no tienen constancia probatoria. Sé que hay una mano negra que no me van a dejar salir hasta que Aguilar termine su mandato.

-La noche anterior al hecho, tu celular marca que hiciste la misma ruta que tomó Girón para huir tras el crimen.

-Esa noche yo fui hasta la casa de Adrián a pelearlo. Y como no estaba, me fui. Tengo la mala leche de que el gimnasio de Acro, que ni sabía donde era, queda en el mismo radio que la casa de Rousseau. Yo estuve ahí a las dos de la mañana. Cualquiera haría inteligencia al horario en que se va a producir un hecho y no tres horas más tarde. Además, Oveja a los diez minutos del crimen, llamó a su abogado. Si yo fuera el instigador, ¿no me habría llamado a mí? ¿O por qué no llamaron al abogado de la barra en vez de al que les llevaba las causas por sus prontuarios fuera de la cancha? Los indicios sin pruebas que me apuntan, los usan, y los que me exculpan, los dejan de lado. Hablan de homicidio premeditado y fueron en sus autos, con sus celulares, dejan vivo al testigo y llaman a su abogado y a un policía apenas pasa todo. Es ridículo. Si había un plan para matarlo, iban dos sicarios en moto y listo. Para mí, el tema está claro. Los de Palermo fueron a vengarse por lo de playón, Urko Berón fue el peor herido ese día y en la Justicia se dice que su atacante había sido Gonzalo. ¿Y quien mata a Acro? El compadre de Berón, el Colo Luna. Yo no sabía nada.

-En horas cercanas al hecho, tu hermano y Pluto tienen llamados con quienes están en esa zona. Vos estabas con ellos. ¿De qué hablaron?

-No sé, no los escuché.

-Pero ninguno de los de Palermo les dijo "estamos acá, esperando a Gonzalo", por ejemplo.

-No.

-Ese día ustedes estaban paseando, ¿no?

-Sí, los tres más Rubencito, cuya declaración de que lo usamos como coartada es un mamarracho y en el juicio lo voy a demostrar.

-Las antenas dan que en ese paseo fueron por Costanera Sur. En esa zona vive el Uruguayo Larain, el número tres del grupo de Adrián.

-Eso no tiene nada que ver con el crimen de Acro.

-Yo puedo suponer que sí, que sabiendo que ellos se estaban rearmando para ganar la barra en el Apertura (el crimen es cinco días antes del comienzo del torneo), para que no volvieran un grupo iba a atacar al Uruguayo y no lo encontró y otro a Acro. Y terminó como terminó.

-No es así y los hechos demuestran que no sabíamos qué estaba sucediendo. Nosotros paseábamos por lugares habituales, como la pizzería, la heladería.

-¿Costanera Sur martes a la noche era habitual?

-Nosotros andábamos por todos lados e íbamos seguido a La Diosa y la antena debe andar por ahí. Además, si yo sabía que iban a matar a alguien, no me hubiese juntado con gente de cancha, sino de la facultad o pilotos para tener una buena coartada. Repito, Palermo era una banda independiente. ¿Vos viste sus prontuarios? ¿Pensás que gente así me va a preguntar a mí para hacer algo? Dos semanas después del hecho el Oveja se fue a presentar a la comisaría 51 como el nuevo jefe de la barra. Qué poquito les importó que lo mataran. Encima, después corrió en tres peleas con el otro grupo y le dejó la barra a Adrián, que fue quien puso a la opinión pública y la Justicia en mi contra con la mentira esa de que yo había contratado sicarios. Pero todo llega. En 2010 yo estaré libre y él preso.

-Tan seguro estás de que vas a salir absuelto.

-Obvio. Porque para procesarte les basta con indicios, pero para condenarte necesitan certezas y no las hay, porque no existen. Voy a salir libre y lo primero que haré es volver al club para ser dirigente de River. Por decir esto en 2006, me pasó todo lo que me pasó. Ahora lo voy a cumplir. Ya estoy trabajando con un grupo de gente, tenemos una página web (rivercorazon.com.ar) y sé que la gente me cree.

-Alan, pase lo que pase, no tenés ninguna chance de volver. Estás muerto políticamente.

-Eso decís vos. Cuando en el juicio se sepa la verdad, todo cambiará. Quiero hacer valer cada segundo que estuve preso injustamente para ser dirigente. ¿Qué debería hacer, irme a mi casa a llora que me cagaron dos años de mi vida y en diez morirme de cancer por el odio que me genera toda esta situación? No señor. Yo voy a quedar libre y voy a cumplir mi sueño.

Comentá la nota