En el 2010 Energía San Juan decide si se va o se queda

Por contrato debe recibir ofertas por el paquete accionario de la firma. Y elegir si vende o no.
El año que viene, el grupo chileno CGE que controla a la distribuidora eléctrica Energía San Juan tendrá la oportunidad de decidir si se queda o no con el negocio de la electricidad en la provincia: Es que se aproxima el plazo de revisión del primer Período de Gestión (así se llama técnicamente) -que se cumple a los 15 años, el 23 de enero de 2011-, y los accionistas deberán revalidar su posición como concesionaria al poner sobre la mesa el paquete accionario de la empresa distribuidora local para escuchar ofertas de otras firmas por el mismo.

De esa manera la asamblea de accionistas tendrá la posibilidad de decidir si vende o no su paquete accionario: si opta por vender significa que otra firma se hará cargo de la concesión del servicio. En caso contrario, el consorcio Agua Negra SA cuyo 99,9% de acciones está en poder de CGE (ver aparte) y que controla Energía San Juan, revalida la concesión del servicio y continúa al frente del mismo por los próximos 15 años.

Aunque es poco conocido, ese mecanismo fue establecido en forma obligatoria en el contrato de concesión cuando el gobierno de la provincia decidió privatizar en 1996 el servicio de distribución eléctrica que realizaba el antiguo SES. El plazo total de concesión al grupo chileno que ganó en aquel momento la licitación internacional es por 50 años, pero el contrato dice que cada 15 se le debe dar al inversor la chance de retirarse del negocio.

"Es una forma de darle la posibilidad al inversor eventualmente de vender sus acciones a través de un proceso licitatorio controlado por el Estado, y puede o no aceptar las ofertas que le hacen por las acciones", explicó Jorge Rivera Prudencio, presidente del EPRE. El organismo estatal regulador es quien deberá preparar y convocar a esta especie de procedimiento licitatorio en el 2010.

"Si viene una firma que haga una oferta que le parezca interesante a Energía San Juan, puede tomar el dinero del oferente, entregarle la concesión del servicio e irse. Si no quiere tomar ninguna de las ofertas, se queda", explicó Rivera Prudencio.

La oportunidad que se le abre al grupo inversor el año próximo permitirá conocer si el negocio eléctrico que atrajo a los chilenos durante la ola privatizadora de los años '90 continúa siendo atractivo. En el 2001-2002 cuando fue la devaluación, el grupo se quejó de la caída de rentabilidad por el cambio de reglas de juego, y hasta interpuso una demanda ante el tribunal arbitral internacional CIADI contra Argentina, que terminó retirando hace un par de años. "En los últimos años los chilenos dijeron que no era negocio. Ahora vamos a ver qué hacen, si realmente eso es cierto lo pueden abandonar", dijo suspicaz un experto del sector eléctrico.

Cuando llegue el momento de la revisión del período, si los accionistas pretenden desprenderse del negocio seguramente aceptarán un precio accesible. Por el contrario, si quieren retenerlo, pueden esgrimir que sus acciones son mucho más caras y desestimen las ofertas, continuando así con el servicio de distribución por los próximos 15 años.

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