En 2008 la partida sueldos creció un 48,68%

En el año económicamente más complejo desde la salida de la convertibilidad, los municipales han obtenido, a punta de desmanes de todo tipo, aumentos salariales que llegan al 29 por ciento, mientras que los cálculos inflacionarios creíbles ubican la inflación acumulada en un 20-21 por ciento.
Los temores de que los mayores ingresos municipales por la revaluación inmobiliaria (la aprueban esta semana) vayan a parar a sueldos, son más que razonables, porque así sucedió con los retoques que se le introdujeron a Comercio e Industria a mediados de año, porque no hay ninguna cláusula eficaz que lo impida y porque, principalmente, la prepotencia gremial del Suoem todo lo ha podido en los últimos diez años.

A tal punto ha llegado el avance del sindicato municipal sobre el dinero de los contribuyentes que en los once meses que van de 2008, la partida sueldos ya creció un 48,68 por ciento, impactando aquí los incrementos de sueldos otorgados y los más de 500 empleados que Luis Juez designó cuando ya se iba y que fueron “blanqueados” por Daniel Giacomino.

En el año económicamente más complejo desde la salida de la convertibilidad, los municipales han obtenido, a punta de desmanes de todo tipo, aumentos salariales que llegan al 29 por ciento, mientras que los cálculos inflacionarios creíbles (obviamente, no se mencionan los del Indec) sobre alimentos, que son más sensibles a los movimientos de precios, se ubican por debajo: el Stia (sindicato de la alimentación) lleva al 30 de noviembre un acumulado del 21,37 por ciento, mientras que la Canasta Nutricional del Consejo Profesional de Ciencias Económicas totaliza al 31 de octubre 19,02 por ciento.

Mientras tanto, en los primeros once meses de 2008 la partida salarial creció un 48,68%. Este asfixiante crecimiento del gasto en personal contrasta dramáticamente con el movimiento hacia arriba de los ingresos, que en el mismo período mejoró pero solamente en un 16,52 por ciento. En términos relativos -préstese mucha atención- la partida sueldos creció el triple que el alza de los ingresos.

Las planillas que obran en la Municipalidad a la mano de cualquier concejal, indican que en enero-noviembre 2007, se gastó en sueldos 469.527.789 pesos, y que en el mismo período 2008 se consumieron 698.095.884 pesos. Calculadora en mano el número sale fácil: 48,68 por ciento.

Esta semana, el Concejo Deliberante sancionará en forma definitiva una necesaria -aunque poco oportuna- corrección al atrofiado sistema de valuaciones inmobiliarias de la ciudad, que no se tocaron desde la “rebaja-tabú” impositiva de José Manuel de la Sota en 1999 (arrastró a todos los municipios a medidas similares), pero que ya venían sin actualización desde el primer gobierno de Rubén Martí.

En el articulado de la norma, los ediles exhiben una cláusula que prohíbe derivar estos mayores ingresos a sueldos, pero nada puede evitar que una partida ya asignada presupuestariamente para bombitas de luz en la vía pública o para insumos hospitalarios, por citar un par de ellas al azar, vaya a parar a sueldos, y los ingresos adicionales por el revalúo, a cubrir el agujero que produjo este movimiento. Algo de esto ya ocurrió con los aumentos, este año, a Comercio e Industria, y los muchachos del Suoem saben que es perfectamente posible burlar el artificio de la mencionada cláusula.

Ante cada arremetida salarial del Suoem, Giacomino ha tomado dos posturas sucesivas en el tiempo: resistencia a la demanda y posterior flexibilización, posiblemente por el poco margen político que tiene para sostenerla.

Ahora, el jefe comunal, con un 2009 que pinta de regular para abajo, ve venir una nueva demanda gremial, que sólo se aplazó algunas semanas por el proceso electoral interno que llevó a Rubén Daniele por enésima vez a la secretaría general del Suoem.

Es decir, más tarde o más temprano, la demanda llegará, al margen incluso de la voluntad de este sindicalista, que más allá de las teorías demonizadoras sobre su personalidad, que lo pintan como el gran responsable de los desmanes/demandas del sindicato, es un verdadero surfista sobre la ola de la federación de más de cien delegados municipales que son los que detentan el verdadero poder territorial y de “fuego” del gremio.

Es probable que, esta vez, más por espanto que por convicción, Giacomino resista con la arremetida, al menos en términos relativos, porque en 2009 la ciudad podría quedar en verdadero estado de insolvencia para cubrir servicios esencialísimos.

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