Más de 2.000 afectados y decenas de casas destruidas por el temporal.

Más de 2.000 personas fueron afectadas por un fuerte temporal de lluvia y viento en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, donde decenas de casas quedaron destruidas o anegadas por lluvias que superaron las marcas históricas en la región.
El fuerte temporal castigó a sectores de las tres provincias desde esta madrugada y causó también el corte del tránsito en caminos y rutas, por el desborde de arroyos, además de voltear árboles y postes de tendido eléctrico.

En Entre Ríos, el temporal afectó principalmente el centro oeste de la provincia y Paraná fue la ciudad más dañada, ya que allí se registraron 235 milímetros de agua caída en un día, cuando el promedio de todo marzo es de 130 milímetros, informó el director provincial de Defensa Civil, Roberto Destri.

En toda esa provincia se registraron más de 2.000 damnificados entre evacuados, los que fueron asistidos al anegarse sus viviendas, de acuerdo a cifras difundidas tras la reunión del Comité de Crisis, por el gobernador Sergio Uribarri.

El mandatario destacó que obtuvo "respuestas inmediatas" de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, para asistir con alimentos, colchones y ropa de abrigo a las personas afectadas por el temporal.

"Quiero dar la tranquilidad de que los recursos con los que contamos son suficientes para enfrentar esta contingencia", aseguró Urribarri, y ratificó que mañana "no serán controladas las inasistencias en las escuelas".

El ministro de Educación entrerriano, Adrián Bahl, destacó que antes de retomar el dictado de clases "se hará un relevamiento de los edificios, para garantizar la seguridad de alumnos y docentes".

Su par de Salud, Angel Giano, adelantó que se hará un censo entre los evacuados, "para evaluar y orientar la ayuda en materia sanitaria". El ministro de Seguridad de la provincia, Héctor Massuh, confirmó que no hubo muertos, desaparecidos ni heridos por el fenómeno, "pese a lo violento del temporal", aunque sí se registró el rescate de una maestra que venía con su automóvil desde San Benito y su vehículo fue arrastrado por las aguas.

El director de Defensa Civil, Roberto Destri, dijo a Télam que "hubo muchas viviendas destruidas en Paraná, debido a la crecida de los arroyos, mientras que se evacuaron a 300 personas sobre un total de 500 familias afectadas".

"Desde las 2 de esta madrugada hasta las 18 habían caído 235 milímetros de agua en la ciudad, una situación que no tiene registros históricos, por lo que cualquier puente u obra de canalización no hubiera dado abasto a semejante magnitud de agua caída", describió Destri. Los evacuados en Paraná eran asistidos en seis centros y "no se conoce la situación en Gualeguaychú, Ceibas, Villa Paranacito e Ibicuy porque no hemos tomado contacto con ellos aunque sabemos que allí la tormenta disminuyó en su intensidad", agregó.

En Santa Fe, más de 140 personas continuaban evacuadas esta noche en barrios del oeste, como consecuencia de los anegamientos de viviendas.

Voceros del municipio de Santo Tomé, separado de la ciudad capital por el río Salado, dijeron que "hay 80 personas evacuadas, protegidas en tres centros de atención".

Hasta las 16 habían llovido 151 milímetros, según el Centro de Operaciones conformado por las autoridades municipales, mientras que los autoevacuados de la ciudad de Santa Fe se alojaron en los barrios Barranquitas, Pompeya, Yapeyú y Guadalupe Oeste.

En el centro vecinal Ceferino Namuncurá, de Yapeyú, hay 16 personas; en la capilla San Francisco Solano, de Barranquitas, 12; en el comedor Los Gurisitos, de Pompeya, 97; y en el centro vecinal de Nueva Pompeya, 20; en tanto una familia se resguarda en el de San Lorenzo y otras dos en el de Guadalupe Oeste.

El intendente de Santa Fe, Mario Barletta, dijo que el total de agua caída "superó los 150 milímetros", pero las estaciones de bombeo instaladas al borde del río Salado, en la zona oeste, "han funcionado de acuerdo a lo planificado".

En Córdoba, varias familias de la localidad de Río Ceballos fueron evacuadas por el deslizamiento de lodo y piedras de los cerros, y también hubo anegamientos, caída de árboles e interrupción de los principales servicios públicos. En la capital cordobesa desbordó el Río Suquía, en la zona de la costanera, y consecuentemente anegó los barrios de los alrededores.

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